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Evalúa la pertinencia de tratar el tema del acoso en línea que experimentas con la persona editora y/o directora de la organización donde laboras. Hablarlo con ellas puede ser útil y debería despertar su solidaridad, aunque no necesariamente será así.

Es importante que cuentes con una red de apoyo, ya sea dentro de tu propio centro de trabajo o fuera de éste, y te vincules a organizaciones que protegen la libertad de expresión o a grupos de periodistas y escritores de tu comunidad. El hecho de contar con un respaldo colectivo facilitará que se llame la atención sobre tu caso o se exija el aval de tus empleadores.

Es probable que te encuentres con otra persona de tu red de apoyo que enfrenta situaciones similares por parte del mismo tipo de agresor. Si en internet circula información falsa o que afecte tu reputación ante tus empleadores –fijos u ocasionales–, quizá lo mejor sea entrar de lleno al asunto, especialmente si ya tienes una buena relación con esos contactos en particular.

Ejemplos de agresiones en línea que podrían impactar tu vida laboral:

  • Amenazas de violencia física.
  • Discurso de odio relacionado con tu nombre.
  • Mentiras para dañar tu reputación.
  • Campañas organizadas para difamarte.
  • Ataques contra tu persona en las secciones de comentarios de todo tipo de sitios (hay que distinguir entre las opiniones críticas a tu trabajo, inevitables cuando se publican materiales periodísticos, y los ataques dirigidos de manera específica a tu persona e identidad, que no tienen vinculación alguna con tu labor profesional).
  • Publicación de imágenes sexualizadas tuyas, que podrían ser o no auténticas (creadas o manipuladas digitalmente).

Te sugerimos seguir estos pasos para hablar con tus contactos profesionales:

1. Define tu audiencia y propósito

Identifica el tipo de interlocutores, clasificándoles de acuerdo con el papel que desempeñan en tu vida profesional, para determinar qué tanta información acerca de los ataques que has recibido debes compartirles. ¿Con quién hablarás?

  • ¿Con una persona editora o agente literario con quien tienes buena relación?
  • ¿Con quien te ofrece trabajo independiente de vez en cuando?
  • ¿Con potenciales empleadores de tiempo completo, que te han invitado a una primera entrevista en su empresa o medio?

Antes de compartir detalles de tu caso, pondera lo mejor posible la tolerancia de tus interlocutores a la naturaleza del acoso que vives y qué tan cómoda te sentirás al hablar de ello. En un contexto profesional quizá sea embarazoso compartir las amenazas de violencia sexual, el discurso de odio asociado a tu origen étnico, o cualquier vinculación de tu nombre a contenido sexual o violento. Considera lo siguiente:

  • ¿La organización donde trabajas cuenta con un departamento de recursos humanos que puedas integrar a la conversación y, mejor aún, una persona que esté entrenada para actuar como interlocutora en situaciones delicadas?
  • ¿Qué tan cercana eres a quien hará la intermediación? ¿Tienes una relación que te permitirá compartir información sobre tu vida personal sin ser juzgada? ¿Preferirías mantener cierta distancia y comentar tu caso de una forma más general? (revisa el paso 4 para más información).

Una vez que has definido las características particulares de tus interlocutores, explícales por qué deseas hablar de las agresiones en línea dirigidas a ti. Coméntales que:

  • Te preocupa que tus actuales o posibles empleadores busquen tu nombre en internet y se topen con vestigios de la agresión contra ti.
  • Te preocupa que una persona empleadora, editora o agente literario que te contrata con frecuencia para trabajos específicos deje de hacerlo por temor a que su nombre o marca se asocien a tu caso.
  • Te preocupa que la organización donde trabajas o la persona que te emplea sean contactadas por tu acosador e intente que te despidan.

Las posibilidades arriba descritas son ejemplos de cómo plantear el tema del ataque en línea podría ofrecer a tus contactos profesionales un contexto que de otra forma no tendrían.

2. Identifica tu objetivo final

Una vez que has definido con quién hablarás y qué esperas transmitirle, establece el objetivo o resultado que esperas obtener, así llegarás a la conversación con una visión precisa de lo que deseas conseguir. Por ejemplo:

  • Compartir tu versión de los hechos para dejar las cosas claras.
  • Convencer a posibles empleadores de que vale la pena contratarte a pesar de la información falsa o negativa sobre ti que circula en internet.
  • Hacer una lista de formas en las que te pueden ayudar, como:
    • Difundir, externa o internamente, un comunicado a tu favor.
    • Reconocer el acoso desde las cuentas oficiales de redes sociales de la organización.
    • Involucrar al departamento de soporte técnico o seguridad digital de la organización donde trabajas.
    • Replantear la política de moderación de comentarios en el sitio o plataformas digitales de la organización.
    • Solicitarles que tomen medidas concretas para que la violencia de la que eres blanco no se intensifique (revisa el apartado de Buenas prácticas para instituciones y personas empleadoras para aprender más).

3. Entiende a tus interlocutores, comienza con lo básico

No todas las personas están familiarizadas con las plataformas digitales, mucho menos con los estragos que el ciberacoso puede provocar en la vida y bienestar de una víctima. Piensa en los conocimientos de tus interlocutores y el nivel de entendimiento que tendrán cuando les cuentes de tu caso y del efecto que la situación ha causado en ti. Describe las características del ataque –dónde, cuándo y cómo– sin usar un lenguaje demasiado técnico (evita palabras como memes, gifs, retuits u otras que requieran mayores explicaciones). Escribe con anticipación lo que vas a decir e investiga algunos datos duros para poner el asunto en contexto y dar idea de su impacto. Una fuente confiable es el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Según su más reciente encuesta aplicada y procesada en todo el territorio mexicano, 24 por ciento de la población mayor de 12 años que usó internet en 2019 (17.7 millones de personas) recibió agresiones en línea.

4. Determina qué detalles deseas compartir

Cada quien decide el grado de detalle que quiere o le es posible compartir, dependiendo de con quién hable y la naturaleza del acoso que ha enfrentado. En ocasiones, contar  aspectos específicos o explícitos es necesario para demostrar la severidad de la agresión, pero algunas personas simplemente no se sentirán cómodas haciéndolo, en particular con temas sexuales, de violencia o de prejuicios. De ser tu caso, considera entregar una descripción por escrito de lo ocurrido. Si, por el contrario, hablar del asunto no te incomoda, prepara con anticipación el contenido que planeas usar. Por ejemplo, si has documentado las agresiones con capturas de pantalla, mostrarlas será muy elocuente y no tendrás que repetir lenguaje ofensivo o particularmente doloroso.

5. Haz énfasis en cómo ha impactado tu vida el acoso en internet

Usa frases en primera persona como “las agresiones en internet están afectando mi productividad”, o “temo por mi seguridad física y necesito saber que puedo contar contigo”, o “estoy preocupada porque este ataque podría terminar afectando mi reputación y me gustaría tener tu respaldo mediante un comunicado de apoyo institucional”. Recuerda que establecer un vínculo directo entre el acoso en línea y el impacto en particular en tu vida puede contribuir a que tus contactos profesionales observen las cosas desde tu punto de vista, además de despejar cualquier duda sobre la gravedad de lo ocurrido.

6. Si la conversación no transcurre como lo esperabas, no te alarmes

Si la persona con la que estás hablando no muestra empatía o, al revés, expresa mucha compasión pero no encuentra la manera de ayudarte, da un paso atrás y analiza las opciones que tienes. ¿Existe otra persona en la misma organización con quien puedas hablar y a la que puedas convertir en tu aliada? ¿Hay alguna publicación que puedas compartir a quien te emplea para que comprenda mejor la severidad y el impacto del ataque? ¿Serviría que leyeran nuestro artículo de Buenas prácticas para instituciones y personas empleadoras y periodistas? Es posible que no todas las personas con quienes acudas puedan o quieran solidarizarse contigo durante un episodio de acoso en internet. No es tu culpa. Sigue intentándolo y no dudes en recurrir a tus comunidades de apoyo tanto en línea como fuera de la red. 

En algunos casos, tus empleadores podrían realizar su propia investigación sobre el ataque en línea y verificar tu versión de lo sucedido. Es entendible que una organización decidiera hacerlo, aunque pudiera ser frustrante. Tienen que defender su propia reputación y seguramente querrán verificar lo que dices antes de optar por cualquier acción. Piénsalo de esta manera: si una persona acosadora contactó a tu organización para exigir tu despido inmediato, lo que sería esperable es que la organización se tomara el tiempo requerido para investigar y verificar si sus dichos son falsos. Ofrecer y recabar pruebas documentadas de las agresiones puede tomar tiempo.